La luz de emergencia V16 se ha convertido en uno de los temas más discutidos en materia de seguridad vial. Su implantación marca el final de los triángulos de emergencia y el inicio de una señalización más rápida y, en teoría, más segura. Pero mientras se acerca su entrada en vigor, la pregunta que más se repite entre los conductores es clara: ¿realmente se ve lo suficiente?
¿Qué es la luz V16?
La V16 es una pequeña baliza luminosa que se coloca en el techo del vehículo cuando queda inmovilizado por una avería o accidente. Emite un destello ámbar visible en 360º y su principal ventaja es que puede activarse sin salir del vehículo, reduciendo la exposición del conductor al tráfico.
Este sistema sustituirá a los triángulos de emergencia, que obligaban a caminar por el arcén para colocarlos a decenas de metros del coche, una maniobra que la propia DGT identifica como una de las situaciones con mayor riesgo de atropello.
¿Desde cuándo será obligatoria la V16?
Según la normativa vigente:
- Hasta el 31 de diciembre de 2025, pueden utilizarse triángulos o V16.
- A partir del 1 de enero de 2026, solo será válida la V16 conectada y homologada.
Además, la multa por no señalizar correctamente una emergencia es de 200 euros.
¿Cómo funciona una V16 conectada?
La versión obligatoria de la V16 no solo emite un destello. También incorpora conectividad integrada que permite:
- Enviar automáticamente la ubicación del vehículo detenido a la plataforma DGT 3.0
- Compartir la incidencia con navegadores como Google Maps o Waze
- Advertir digitalmente al resto de usuarios incluso antes de que vean el vehículo
La idea es que la señalización ya no dependa únicamente de la luz física, sino de un aviso híbrido: visual y digital.
La polémica: ¿es realmente visible?
Aunque la DGT defiende que la V16 mejora la seguridad al evitar que el conductor camine por el arcén, muchas de las críticas se centran en un punto muy concreto: la visibilidad real del destello en condiciones cotidianas.
Medios como El Debate, La Vanguardia o Xataka han recogido testimonios y análisis donde se señala que:
- Con sol de frente, algunas balizas “prácticamente desaparecen” a cierta distancia
- En cambios de rasante, el vehículo no destaca hasta estar demasiado cerca
- En vías muy iluminadas, la luz puede perder fuerza frente al entorno
- Existen grandes diferencias entre modelos, pese a que todos prometen cumplir la normativa
Estas observaciones han impulsado una pregunta recurrente entre conductores y profesionales: ¿Puede una única luz, situada tan cerca del vehículo, sustituir con garantías a un sistema visible desde varias decenas de metros?
¿Entonces por qué la DGT la considera más segura?
La administración sostiene que el principal avance no es la potencia luminosa, sino la reducción del riesgo para el conductor. Con la V16, no es necesario salir del vehículo para señalizar, lo que elimina el tramo de máxima exposición.
A esto se suma la capa digital de aviso que llegará con la conectividad obligatoria en 2026, algo que los triángulos nunca han podido ofrecer.
Un cambio que llegará sí o sí
La V16 marcará un antes y un después en la forma de señalizar una avería. Es más rápida, más sencilla y reduce riesgos. Sin embargo, la polémica por su visibilidad demuestra que su eficacia dependerá tanto de la calidad de cada dispositivo como de la capacidad del sistema para compensar sus limitaciones con avisos conectados.
Lo que sí es seguro es que, a partir de enero de 2026, todos los conductores deberán disponer de una V16 conectada y homologada para señalizar una emergencia en carretera.



