
Con Halloween a la vuelta de la esquina, en En Marcha nos ponemos en modo terror con una edición especial dedicada a algunos de los coches que más opiniones han generado por su diseño. Modelos de Fiat, Toyota, Nissan o Renault que llegaron a las carreteras con una personalidad difícil de ignorar y que, para muchos conductores, podrían protagonizar su propia película de miedo.
Porque hay coches que enamoran a primera vista y otros que necesitan una segunda oportunidad. O quizá una tercera.
Los coches más feos de la historia
La belleza es subjetiva, también sobre cuatro ruedas. Algunos de estos modelos apostaron por soluciones prácticas, otros buscaron romper moldes y unos cuantos parecen haber seguido la máxima de que lo importante es que hablen de ti, aunque sea para preguntarse qué ha pasado aquí. Estos son nuestros candidatos para una particular noche de brujas sobre ruedas.
- El clásico que nunca falla
Fiat Multipla
Si hay un coche que aparece una y otra vez en las conversaciones sobre los diseños más polémicos ese es el Fiat Multipla de primera generación. Su frontal de doble altura, con una especie de segundo capó bajo el parabrisas, sigue siendo una de las apuestas estéticas más difíciles de defender.
Eso sí, detrás de su peculiar aspecto había una idea práctica: ofrecer seis plazas distribuidas en dos filas de tres asientos en una carrocería relativamente compacta. El resultado fue un coche funcional que terminó convirtiéndose en todo un icono… aunque no precisamente de la elegancia.
En una noche de Halloween, el Multipla no necesita disfraz. Ya viene de serie.
- Demasiados ojos para un solo coche
Nissan Juke
Cuando el Nissan Juke llegó al mercado, dejó claro que no quería parecerse al resto de los SUV pequeños. Sus grupos ópticos repartidos en distintos niveles, sus pasos de rueda marcados y sus formas musculosas rompieron con la imagen más convencional del segmento.
Para algunos, era una propuesta atrevida y original. Para otros, parecía que alguien había colocado los faros donde encontró sitio.
Lo cierto es que su diseño consiguió algo más importante: hacerlo reconocible a primera vista. Y en un mercado lleno de coches que cada vez se parecen más entre sí, eso también tiene mérito.
- La aerodinámica antes que los piropos
Toyota Prius
El Toyota Prius de segunda generación convirtió su silueta en una declaración de intenciones. Su carrocería elevada, la línea del techo descendente y la parte trasera con caída pronunciada responden a una prioridad clara: favorecer la eficiencia aerodinámica.
No pretendía ser un deportivo ni un coche de lujo. Su misión era otra, y su imagen terminó asociándose a una nueva forma de entender la movilidad.
Aun así, su estética dividió opiniones. Porque una cosa es ahorrar combustible y otra conseguir que alguien se gire para admirar tu coche. Aunque, siendo justos, el Prius tenía bastante más que ofrecer que su aspecto.
- Un coche que no sabía muy bien qué quería ser
Renault Avantime
El Renault Avantime fue una de esas apuestas que cuesta encasillar. Lanzado a comienzos de los años 2000, combinaba elementos de un gran coupé con la amplitud y la posición elevada propias de un monovolumen.
Sus grandes superficies acristaladas, sus proporciones poco habituales y su carrocería de tres puertas lo convertían en una propuesta muy distinta a la que ofrecía el mercado.
¿Un diseño adelantado a su tiempo o una idea demasiado extraña para su época? Probablemente, un poco de ambas. Lo que está claro es que no era un coche para pasar desapercibido, ni siquiera cuando estaba aparcado.
¿Cuál merece la corona al coche más terrorífico?
Estos cuatro modelos demuestran que el diseño de un coche puede despertar tantas pasiones como críticas: algunos apostaron por la funcionalidad, otros por originalidad y otros simplemente se atrevieron a salir de lo convencional.
Y aunque la estética no lo es todo, ni mucho menos, hay diseños que siguen generando debate décadas tras su lanzamiento.
Por ello es que, en Halloween, hasta los coches tienen derecho a dar miedo.












