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5 carreteras de Canarias que todo amante del motor debería conducir

Curvas de montaña, paisajes volcánicos y trazados que invitan a disfrutar del viaje. Descubre cinco carreteras del archipiélago que merecen un lugar en la lista de cualquier apasionado de la conducción

Autor
Jose Manuel Ortega
Fecha
14 Octubre. 2026

Canarias es mucho más que playas y buen clima. Sus carreteras atraviesan montañas, bosques, volcanes y algunos de los paisajes más sorprendentes del archipiélago. Para quienes disfrutan de conducir, cada isla ofrece recorridos con personalidad propia, donde las curvas, los cambios de altitud y el entorno convierten el trayecto en parte de la experiencia.

 

No se trata de llegar antes, sino de disfrutar del camino. Estas son cinco carreteras canarias que merece la pena descubrir al volante.

 

1. GC-200, Gran Canaria: curvas junto a un paisaje espectacular

La GC-200 es una de las carreteras que más llaman la atención por su entorno montañoso y sus vistas sobre la costa occidental de Gran Canaria. Su trazado discurre por una zona de grandes desniveles, barrancos y acantilados que muestra la vertiente más abrupta de la isla.

 

Para los aficionados al motor, el atractivo está en su recorrido sinuoso y en la sucesión de curvas que obligan a mantener la concentración. Es una ruta para conducir con suavidad, disfrutar del paisaje y dejar que la carretera marque el ritmo.

 

 

Antes de planificar el recorrido, conviene comprobar qué tramos están abiertos y cuáles son las condiciones de circulación, ya que esta vía ha estado afectada por incidencias y restricciones.

 

2. TF-24, Tenerife: de los pinares al paisaje del Teide

La carretera TF-24, conocida como carretera dorsal, conecta La Laguna con las cumbres de Tenerife a través de La Esperanza y permite acceder al entorno del Parque Nacional del Teide. A lo largo del recorrido, el paisaje cambia progresivamente: los pinares dan paso a zonas de mayor altitud y a panorámicas volcánicas.

 

Sus curvas y cambios de elevación hacen que el trayecto resulte especialmente atractivo para quienes disfrutan de las carreteras de montaña. Además, los miradores permiten detenerse en lugares habilitados y contemplar el paisaje antes de continuar.

 

 

Es una ruta para apreciar tanto la conducción como el entorno, teniendo en cuenta que la meteorología y la visibilidad pueden cambiar considerablemente a medida que se asciende.

 

3. LZ-67, Lanzarote: conducir entre volcanes

En Lanzarote, la carretera LZ-67 ofrece una experiencia muy diferente. Esta vía comunica Tinajo y Yaiza y da acceso a las instalaciones del Parque Nacional de Timanfaya, atravesando un entorno marcado por la actividad volcánica.

 

Aquí el protagonismo recae en el paisaje: extensiones de lava, tonos oscuros y terrenos que parecen pertenecer a otro planeta. Frente a las carreteras de montaña más sinuosas, la LZ-67 destaca por la sensación de recorrer un territorio volcánico único.

 

 

Es una opción especialmente interesante para quienes disfrutan de los viajes por carretera y buscan una experiencia visual diferente. La recomendación es conducir con atención, respetar los límites y evitar detenerse fuera de las zonas autorizadas.

 

4. HI-1, El Hierro: una ruta para descubrir la isla al volante

El Hierro es una alternativa para quienes prefieren carreteras menos concurridas y recorridos donde el paisaje cambia a cada tramo. La HI-1, que conecta Valverde con la zona de La Frontera a través del interior de la isla, permite descubrir diferentes ambientes, desde las áreas más verdes hasta los paisajes abiertos de la cumbre.

 

Su trazado de montaña combina curvas, desniveles y zonas donde la niebla puede hacer acto de presencia. Estas características invitan a una conducción tranquila, adaptada al estado de la vía y a las condiciones meteorológicas.

 

 

Más que buscar velocidad, la experiencia consiste en disfrutar de una isla que se descubre poco a poco, con paradas en miradores y lugares habilitados a lo largo del recorrido.

 

5. GM-2, La Gomera: curvas entre montañas y bosques

La GM-2 atraviesa La Gomera de este a oeste y constituye una de las principales vías para acceder al Parque Nacional de Garajonay. Su recorrido permite descubrir un interior montañoso, rodeado de vegetación y con vistas a los característicos roques de la isla.

 

El trazado, con curvas y cambios de altitud, ofrece una experiencia de conducción distinta a la de las vías más abiertas de otras islas. Además, el entorno cambia según se avanza, con zonas boscosas, áreas de cumbre y miradores desde los que contemplar el paisaje gomero.

 

 

Es una carretera ideal para quienes disfrutan de las rutas de montaña y valoran tanto el recorrido como los lugares que se encuentran durante el viaje.

 

Canarias, un destino para disfrutar de la conducción

Desde las carreteras volcánicas de Lanzarote hasta los trazados de montaña de Tenerife, Gran Canaria, El Hierro y La Gomera, el archipiélago ofrece experiencias muy diferentes para quienes sienten pasión por el motor.

 

Cada ruta tiene su propio carácter, pero todas comparten algo: invitan a mirar más allá del destino y a disfrutar de cada kilómetro. Porque, en ocasiones, la mejor parte del viaje no está al llegar, sino en todo lo que sucede durante el camino.

 

Eso sí, la mejor experiencia al volante es siempre la que combina disfrute y responsabilidad: respetar las normas, adaptar la velocidad a la vía y consultar el estado de las carreteras antes de salir.

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